Los cables de energía de aluminio se utilizan ampliamente en numerosas aplicaciones de transmisión y distribución de energía debido a su ligereza, resistencia mecánica y rentabilidad en comparación con los cables de cobre. Aunque su conductividad eléctrica es inferior a la del cobre, pueden fabricarse con secciones transversales mayores para alcanzar la misma capacidad de conducción de corriente, proporcionando así una transmisión eficiente de energía.